domingo, 21 de enero de 2018

¡¡ 184 años dando VIDA !!

Hoy Lunes 22 de Enero estamos de CUMPLEAÑOS.

Y no hay mejor forma de celebrarlo que con este precioso

artículo escrito  por Jose Luis Delgado que nos hace una bonita

descripción de 

quién fue el Padre José Gras y Granollers






















El fundador de las religiosas Hijas de Cristo Rey compartió con el Padre Manjón su pasión por la enseñanza infantil. Como periodista mantuvo la revista El Bien más de 50 años. Hoy la Casa Museo del Albaicín guarda el recuerdo de su vida y su obra.

Se cumple el centenario de la muerte en Granada del padre José Gras y Granollers, fundador de la orden de religiosas Hijas de Cristo Rey.  Cuentan los biógrafos que el padre Gras llegó a Granada en 1866, casi 20 años antes que el padre Manjón con él compartió cátedra y hasta igual método de locomoción, pues también subía y bajaba del Sacromonte en burra. Como licenciado en Teología obtiene una canonjía que mantendrá hasta su muerte en 1918 ejerciendo como profesor de Historia Eclesiástica y Teología y Pastoral, llegando a ser Rector del Sacromonte en 1872. Años difíciles para los católicos estos últimos de la década de los 60 cuando tuvo lugar la llamada Revolución "Gloriosa" de 1868, que acarreaba la libertad de culto. Dos años antes, en 1866, fundaba el padre Gras la Academia y Corte de Cristo cuyo objetivo era, según sus palabras "honrar científica y literariamente la divinidad de Jesús... para que Cristo reine sobre todas las esferas de la actividad humana...". Se intentaba contrapesar la doctrina krausista de moda representada en España por Sanz del Rio y que tendría su continuación en la Institución Libre de Enseñanza (1876). En este ambiente y en este mismo año el padre Gras fundará en Granada el Instituto femenino Hijas de Cristo que pasaría a llamarse desde 1898 Hijas de Cristo Rey dedicadas a la enseñanza de la infancia. Parece que la posterior representación iconológica de Cristo Rey como niño está basada en el pasaje evangélico en el que Jesús aconseja hacerse como niños para entrar en su reino de los cielos (Mateo, 18, 3). Se entiende que hay en el niño inocencia, no hay doblez ni malicia y eso lo acerca a la pureza y al Bien, idea que preside toda la obra del padre Gras.
A finales de     1875 se instala el primer colegio en unos pequeños locales en la desaparecida calle del centro de la ciudad que llevaba por nombre Angosta de la Botica, regida por dos postulantes y bendecida el 26 de mayo de 1876. Al año siguiente se puso al frente del colegio una maestra de Juviles, llamada Isabel Gómez, que desde entonces pasará a llamarse Inés de Jesús; junto a ella una segunda postulante de nombre Carmen de la Torre (Carmen del Sagrado Corazón). De la calle Angosta de la Botica, se trasladan a Tendillas de Santa Paula, 9. El segundo colegio se abrió en Motejícar (1885), justo el dramático  año de la epidemia del cólera en Granada; la colaboración del padre Gras con los enfermos contagiosos puso en peligro su propia vida y la de muchas religiosas.
Hay unas fechas clave en la vida y la obra del padre Gras en Granada. Mientras don Andrés Manjón iba creando su magna obra con las Escuelas del Ave María en el Sacromonte hacia 1888, unos años después, en 1892 el padre Gras instalaba el noviciado de las Hijas de Cristo Rey en la iglesia de San Gregorio con la misión de educar a las niñas y niños pobres del Albaicín. Se adelanta a su tiempo preocupado no solo por la educación de la infancia, sino especialmente por la dedicada a la mujer, a la infancia femenina: "La mujer instruida y profundamente religiosa está visiblemente llamada a ejercer una influencia decisiva en la salvación de la nueva sociedad", proclama una y otra vez a través de sus escritos.

Hay en la vida de este fundador una faceta interesante y es la que dedica al periodismo, siempre lógicamente desde su óptica cristiana. A los 17 años y siendo aún seminarista, ya empezó colaborando en periódicos religiosos como El Áncora de Barcelona (1851) y poco después en La Regeneración de Madrid; época convulsa de la Historia de España en la que cada tendencia política tenía sus órganos de difusión escritos, por lo que se podían leer más de ciento cincuenta periódicos de todos los colores, conservadores, progresistas, moderados, absolutistas, como era el caso de La Regeneración de clarísimo matiz antirrevolucionario. Se iniciaba ese periodo de la prensa neocatólica encabezado por Felipe de Canga-Arguelles. Años más tarde escribe en La Verdad artículos muy patrióticos pero siempre con ese espíritu religioso presidido por una sola idea: el Reino de Dios y su deseo de extensión por todo el mundo. Para él el periodismo era un eficaz instrumento apostólico. Distinguía entre el periodismo de la verdad y el del error. Nunca fueron sus escritos profundos tratados de Teología, ni sus argumentos complicadas tesis para especialistas puesto que lo que pretendía era llegar al gran público con cierta sencillez y siempre desde el apoyo sobrenatural de la fe en Dios. Eran años difíciles para la religión: se suprimen órdenes religiosas, la enseñanza de la religión en los planes de estudios, se incendian Iglesias, desamortizaciones de bienes eclesiásticos, matanzas de religiosos, etc. Entre los años 1854 al 56 se produjo la conocida desamortización de Pascual Madoz durante el llamado Bienio Progresista encabezado por Espartero y O'Donnell.

En esta prolífica faceta de escritor y periodista tuvo ocasión de escribir centenares de páginas entre libros, opúsculos, colaboraciones en enciclopedias y revistas; además de dejar manuscritos y una nutrida correspondencia personal. Pero lo más sorprendente fue la larguísima duración de la revista El Bien que él mismo fundó y que pudo mantener por más de 50 años (desde 1867 a 1918) siendo que era de carácter mensual.

Desde 1993 la Casa Museo del Padre Gras en el Albaicín, abierta al público, guarda vivos recuerdos de su vida y su obra. Una vida que tuvo su fin en 1918 y una obra extendida hoy por más de diez países del mundo entero en cuyas sienes él quiso mantener de manera simbólica la corona de su Cristo Rey.

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